Málaga musulmana: casi 8.000 nuevos inmigrantes en 2.018

por Marcos Larrazábal

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Las autoridades locales callan. La Junta de Andalucía calla. El gobierno calla. “Regufiados Wellcome”, España país de acogida y ¡Viva la “Alianza de Civilizaciones”! que inventara un ZP que tanta paz lleve como descanso dejó su marcha.

Mientras tanto, Málaga este año ha acogido con aplausos y vítores de las subvencionadísimas onegés a casi 8.000 nuevos pacíficos ciudadanos, profesantes de la “Religión de la Paz que vienen a integrarse en las costumbres malagueñas y españolas, vienen a celebrar la navidad y procesionar en Semana Santa, a comer jamoncito (porque se adaptan a la cultura gastronómica de su nueva nación), a respetar a las mujeres y no ver en cada española una puta a la que hay que violar por ser una “hereje”.

Intentan silenciar las estadísticas pero la realidad es que cerca de 8.000 musulmanes se han instalado en nuestra tierra den la que el goteo de pateras ha pasado a convertirse en una auténtica marea de refugiados que huyen de ninguna guerra pues sus países no están en conflicto bélico alguno.

Y mientras tanto, Málaga no dispone de ningún de Atención Temporal de Extranjeros (CATE)-

Ahora les ha dado por llamar “migración” a lo que es el drama de la inmigración.

Migrar es lo que hacen las aves, que cuando el clima les es desfavorable se trasladan a la otra punta del mundo para regresar, a sus lugares de orígenes, cuando el tiempo es más cálido.

Esto no es “migración” porque los que llegan lo hacen para quedarse.

Y tampoco es integración, porque no tienen la menor voluntad de integrarse en el lugar donde son acogidos con subvenciones y ayudas sociales inexistentes para los nacionales en estado de extrema necesidad.

Se improvisan albergues para darles acogida, se moviliza la Subdelegación del Gobierno, la Cruz Roja, las hiperfinanciadas oenegés (que tienen un chiringuito montado que resulta el negocio del siglo por cada inmigrante que llega), se presentan imágenes de pobres desvalidos -para nada se trata de seres malnutridos los que llegan, es más, en la mayoría de los casos se trata de varones con musculatura atlética-, manipulación de la opinión pública a través de “la prensa del sistema”…

Mientras tanto, entidades montadas en el negocio de la acogida, como Málaga Acoge tienen la cara dura –a través de su portavoz- de afirmar que “Si hay voluntad, hay sitio

¿Por qué no se los lleva a su inmenso casoplón Pablo Iglesias e Irene Montero?

¿Por qué no instalan carpas para estos maravillosos nuevos españoles en los inmensos jardines de la Moncloa?

¿Por qué no los acoge en su propio domicilio la demagoga malagueña Arantxa Triguero, que tanto negocio le saca al rollito de “pobres inmigrantes” y “seamos solidarios”?

Mientras tanto el número de actos delictivos y de violaciones causadas por estos amables refugiados que profesan “la Religión de la Paz, aumenta en toda la provincia malagueña de manera exponencial.

También exponencialmente se incrementa el número de malagueños, españoles de toda la vida, la mayoría de ellos con muchos años de cotización a sus espaldas, que viven en situación de pobreza extrema y a los que no presta ninguna atención ni el Ayuntamiento de Málaga, ni el de las principales poblaciones de la provincia, ni la Diputación Provincial, ni la Junta de Andalucía, ni el gobierno de España?

Ellos, los “progres” ultraizquierdistas, que viven de las subvenciones, son los héroes del sistema y entidades como la Asociación Cultural Málaga 1.487 ¡unos nazis para La Sexta y resto de medios al servicio de George Soros! son los únicos que mantienen campañas permanentes, durante todos los meses del año (no cada vez que llega una oleada de inmigrantes) de ayudas a los españoles necesitados en la provincia de Málaga.

Por supuesto, lejos de recibir un euro de subvención pública, la Asociación Cultural Málaga 1.487 sufre la persecución institucional y policial.

Ya ven, quienes defienden el principio de “prioridad de ayudas al nacional frente a instituciones oficiales y onegés que hacen que nuestros compatriotas sean discriminados por el hecho de ser pobres españoles” son presentados como el gran peligro del sistema.

Y tal vez lo sean. Ojalá existieran muchas asociaciones como Málaga 1.487 y muchos jóvenes que dedicaran una parte de su tiempo y de sus vidas a ayudar a compatriotas que lo están pasando verdaderamente mal.