Resulta absolutamente tercermundista acudir a las urgencias del Hospital Civil de Málaga.

Ayer, cinco de la tarde, ya en recepción te informan que como no sea muy grave mejor te vuelvas a casa y pidas cita para el día siguiente en tu centro de salud.

¡Por el amor de Dios! si uno va a urgencias, como su propio nombre indica, es porque está bastante fastidiado.

Te ponen la pulserita y te dicen que vayas a la sala de espera…

Ni una silla libre.

Acabas de sufrir una caída que te duelen hasta las pestañas. Aquello está abarrotado de enfermos de pie esperando ser atendidos, familiares acompañantes, camillas por los pasillos y sillas de rueda con pacientes con goteros y máscaras de oxígeno: todo esto, en la sala de espera.

Pides una silla de ruedas porque no puedes permanecer de pie: la respuesta es: lo siento, caballero: ya no nos quedan.

Ya no cabe más gente en la sala de espera.

Los pasillos están repletos de pacientes esperando ser atendidos, recostados sobre las paredes, hasta sentados en el suelo…

Permaneces de pie en el pasillo, lleno de heridas, con moratones por todo tu cuerpo, acaso con alguna fractura.

Pasa una hora y ni siquiera te llaman.

A la hora y media decides abandonar las urgencias e irte a un centro privado y pagar la sanidad que deberías tener gratuita.

Retrato de ayer mismo en el Hospital Civil de Málaga.

Aquí nadie asume responsabilidades de nada.

Mientras tanto nos fríen a impuestos y somos la nación europea que más paga; entre impuestos director e indirectos, más de la mitad de tu salario se lo queda el Estado para mantener a la Casa Real, Presidencia de Gobierno, Ministros, Directores Generales, Congreso, diputados, Senado, senadores, 17 Comunidades Autónomas con 17 presidentes, 17 gobiernos y con 17 parlamentos con sus correspondientes diputados… toda una caterna de golfos para quienes trabajamos.

Esto tiene que estallar como sea…

Josele Sanchez

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